Los Procesos Logísticos como Habilitadores en la Transición hacia la Economía Circular: Una Revisión Sistemática de Literatura

Lic. Jhonatan David Jiménez Durán

Universidad de Medellín

Resumen:

La transición desde el modelo económico lineal hacia la economía circular constituye uno de los retos más relevantes para las organizaciones y cadenas de suministro contemporáneas. El esquema tradicional de extraer, producir, usar y desechar ha demostrado limitaciones ambientales, sociales y económicas asociadas al agotamiento de recursos, el aumento de residuos y la presión sobre los sistemas productivos. Frente a este escenario, la economía circular propone cerrar, ralentizar y estrechar los ciclos de materiales mediante estrategias orientadas al rediseño, la reducción, la reutilización, la reparación, el reacondicionamiento, la remanufactura, el reciclaje y la recuperación de valor. Sin embargo, estos principios no se materializan de manera automática: requieren procesos operativos capaces de coordinar flujos físicos, informacionales y financieros a lo largo de toda la cadena de suministro.

En este marco, la logística adquiere un papel estratégico al convertirse en la infraestructura que permite conectar actores, recursos, materiales, productos y datos dentro de sistemas productivos circulares. La revisión parte de una premisa central: la economía circular no depende únicamente de la existencia de retornos o reciclaje, sino de la capacidad de los procesos logísticos para rediseñar la forma en que se planea, abastece, produce, almacena, transporta, distribuye, recupera y reincorpora valor. Por ello, el estudio busca superar la visión restringida que asocia la circularidad casi exclusivamente con la logística inversa, proponiendo una lectura integral de los procesos logísticos directos e inversos como habilitadores de modelos productivos sostenibles, resilientes y colaborativos.

El objetivo del artículo es analizar, sistematizar y comprender el rol de la logística como habilitador estratégico dentro de la economía circular, identificando cómo los diferentes procesos logísticos contribuyen a la transición hacia cadenas de suministro circulares. Para ello, se desarrolló una revisión sistemática de literatura bajo las directrices PRISMA, utilizando Scopus y Web of Science como fuentes principales. La búsqueda se orientó a documentos cuyo tema central relacionara circularidad o economía circular con procesos logísticos. Tras la depuración de registros, se identificaron 200 documentos únicos; posteriormente, mediante criterios de pertinencia temática, se seleccionaron 128 estudios y se recuperaron 116 textos completos para el análisis final, correspondientes a publicaciones entre 2007 y 2025.

La metodología integró un análisis cuantitativo de carácter bibliométrico y un análisis cualitativo de contenido. Para este último se construyó una matriz aplicada artículo por artículo, en la cual se clasificaron los estudios según procesos logísticos, estrategias R, tecnologías habilitadoras, tendencias temáticas, líneas de investigación, barreras y facilitadores. Esta estructura permitió comparar documentos heterogéneos y observar cómo cada proceso logístico contribuye a una o varias estrategias de circularidad. Los procesos considerados fueron: gestión de la demanda y pronósticos, abastecimiento y compras, logística de producción, almacenamiento, gestión de inventarios, manejo de materiales y empaque, transporte, distribución y cumplimiento de pedidos, y logística inversa y circular.

Los resultados muestran que Reverse and Circular Logistics es el proceso más estudiado, con 263 cruces identificados entre procesos logísticos y estrategias R. Le siguen Production Logistics Processes con 88 cruces, Material Handling and Packaging con 70, Transportation con 58, Distribution and Order Fulfillment con 49 y Procurement, Purchasing and Sourcing con 46. En contraste, Demand Management and Forecasting, Warehousing e Inventory Management presentan menor participación. Esta distribución evidencia que la literatura ha concentrado su atención en los procesos donde la circularidad resulta más visible, especialmente en los flujos de retorno, clasificación, recuperación, reacondicionamiento, remanufactura y reciclaje.

No obstante, la principal contribución del análisis consiste en demostrar que la transición circular no se sostiene únicamente sobre la logística inversa. Los procesos directos también cumplen funciones decisivas: el abastecimiento define qué materiales y proveedores ingresan al sistema; la producción transforma y reincorpora materiales secundarios; el empaque facilita la protección, reutilización y recirculación de productos; el transporte conecta nodos de recuperación y distribución; y la gestión de inventarios permite equilibrar materiales nuevos, recuperados y retornados. En consecuencia, la circularidad requiere una arquitectura logística interdependiente, en la que las decisiones operativas se alineen con objetivos de eficiencia material, trazabilidad, recuperación de valor y sostenibilidad económica.

El estudio también identifica un conjunto de tecnologías que soportan la implementación de la economía circular en los procesos logísticos. Las tecnologías de Industria 4.0, como IoT, RFID, sensores, sistemas ciberfísicos, Digital Shadow y tecnologías de localización, fortalecen la trazabilidad y el control operativo de activos, productos, empaques retornables y flujos inversos. La inteligencia analítica, la simulación y la optimización apoyan la toma de decisiones circulares mediante predicción de demanda, optimización de rutas, planificación de retornos, mantenimiento predictivo y análisis de capacidad. A su vez, las plataformas digitales y blockchain contribuyen a la transparencia, la confianza interorganizacional y la validación de información sobre procedencia, contenido reciclado, certificaciones y condiciones de retorno.

Asimismo, la inteligencia artificial, la automatización, la visión por computador, la robótica y la manufactura aditiva aparecen como tecnologías de valorización físico-material que permiten clasificar, inspeccionar, reparar, remanufacturar o producir piezas de repuesto bajo esquemas más flexibles. Estas herramientas no sustituyen la gestión logística, sino que la potencian al ofrecer visibilidad, precisión y capacidad de respuesta. De esta forma, la tecnología se presenta como un habilitador transversal que permite coordinar procesos directos e inversos, reducir desperdicios, prolongar la vida útil de productos y mejorar la eficiencia de los sistemas circulares.

A partir del análisis de contenido se agruparon cuatro líneas de investigación principales. La primera corresponde al abastecimiento circular y gestión de suministros, centrada en la evaluación de proveedores, la adquisición circular y la integración de criterios ambientales, operativos y económicos en las decisiones de compra. La segunda se relaciona con la optimización de cadenas de suministro de ciclo cerrado, incluyendo el diseño de redes inversas, la coordinación entre producción, inventario, distribución y remanufactura, y la optimización de rutas y capacidades. La tercera línea aborda la gestión operativa de la recuperación, enfocada en devoluciones, residuos especiales, remanufactura, recolección, clasificación y valorización. La cuarta se concentra en la gestión de ítems de transporte retornables, empaques reutilizables y sistemas de packaging sostenible.

Desde una perspectiva gerencial, los hallazgos sugieren que la economía circular debe gestionarse como una transformación del sistema logístico y no como una iniciativa aislada de sostenibilidad. Las empresas necesitan fortalecer la coordinación interfuncional e interorganizacional, incorporar criterios circulares en sus decisiones de abastecimiento, diseñar procesos capaces de absorber materiales recuperados, implementar esquemas de retorno y construir mecanismos de trazabilidad compartida con proveedores, operadores logísticos, clientes y otros actores. En este sentido, la circularidad implica rediseñar flujos y responsabilidades para conservar valor, reducir dependencia de materias primas vírgenes y sostener la viabilidad económica del sistema.

Finalmente, la revisión identifica vacíos relevantes para futuras investigaciones. Aunque existe una base sólida sobre logística inversa, aún se requiere comprender mejor la contribución de procesos menos estudiados como gestión de demanda, almacenamiento e inventarios. También persiste la necesidad de integrar, en un mismo marco analítico, procesos directos e inversos, estrategias R y tecnologías habilitadoras. De igual forma, se requieren métricas que evalúen simultáneamente circularidad, desempeño logístico, resiliencia, costos, servicio, coordinación y creación de valor. En síntesis, la logística emerge como el puente operativo que convierte la economía circular en una práctica gestionable, medible y escalable dentro de las cadenas de suministro.

Scroll al inicio